La técnica del globo sonda
12 abril, 2011

Hay una vieja estrategia que utiliza el Gobierno japonés a la hora de anunciar los problemas, y es la del globo sonda.
Con el terremoto, y sobre todo el accidente nuclear que le ha seguido, el Gobierno japonés ha ido lanzando las “malas noticias” con cuentagotas. Así es como se va “habituando” el ánimo de la gente. Es una forma de evitar que cunda el pánico, una forma de minimizar el impacto.
Japón es un país extraordinariamente proteccionista y paternalista. Protege a sus ciudadanos hasta arroparlos como si estuvieran en el vientre materno. (Como consecuencia, a los japoneses les cuesta salir de su país. Les roban, les engañan, se sienten agredidos e intimidados siempre que están en el extranjero, fuera de un medio perfectamente hecho para ellos). Pero el Estado no los protege en tanto que individuos. Lo que hace es protegerlos en la medida en que eso ayuda a mantener intacta la sociedad-útero.
Un mes después del accidente el nivel de alerta nuclear de Fukushima ha sido elevado al 7, igual que Chernóbil. Probablemente un mes sea un tiempo razonable para poder dar la noticia a la sociedad japonesa. Así se ha evitado el trauma a los ciudadanos, el golpe frontal que, desde el punto de vista de los líderes, no beneficia a nadie, menos aun a una sociedad que ya ha sufrido un trauma nuclear.
Se les ha ido informando poco a poco, suavemente, para que la rueda pueda continuar girando. Si la rueda se detiene, todo el país se desmorona. En su mentalidad, permitir que la rueda siga girando es una forma de salvar a la gente, aun sacrificando a una parte de ellos, si hiciera falta.
Es díficil, a día de hoy, sacar conclusiones sobre la realidad de los hechos. Pero esta forma de actuar es casi protocolaria en Japón, y para ello controlan al máximo la información. No sólo en momentos de crisis, sino siempre, por si acaso. El Gobierno decide cómo y cuánto tiene que saber la gente. Y se cuida mucho de no dejar escapar información delicada al extranjero (algo cada vez más inevitable en el mundo actual).
Los que hemos trabajado como periodistas en Japón sabemos que el Gobierno japonés ha aplicado esta misma estrategia en muchas ocasiones (aunque nunca de esta gravedad). También sabemos cómo es el acceso a las fuentes allí. Las ruedas de prensa oficiales tienen un cupo muy limitado para los medios extranjeros. A veces, los corresponsales foráneos están directamente vetados. Para eso existe el Foreign Correspondents’ Club of Japan, en Tokio, donde los periodistas de medios extranjeros están invitados a contentarse con una versión edulcorada, ofrecida en inglés sólo para ellos.
Aunque algún que otro periódico japonés progresista ha denunciado estos procedimientos (la Unión Europea lo ha denunciado varias veces), por lo general la prensa japonesa los apoya. Hay siempre un asombroso acuerdo tácito para no poner en peligro el sistema que los arropa.
Pero la sociedad de hoy no es la de hace 50 años. Muy probablemente no habrá grandes revoluciones ni protestas, pero los individuos expresan su descontento. Las redes sociales muestran a los japoneses indignados, incluso iracundos, ante las últimas noticias relativas al accidente nuclear, al tiempo que protestan por una ley que acaba de limitar la libertad de expresión en internet.
Tal vez habría que empezar diciendo que Japón no es, en realidad, una democracia. Tal vez la democracia sea -de momento- un concepto exclusivo de Occidente.


12 abril, 2011 at 8:34 pm
[...] nuclear de Fukushima de 5 a 7, el mismo que Chernóbil, y se confirmó que las noticias en Japón suceden en cámara lenta. Me pregunto qué está pasando realmente, si conocemos realmente la profundidad de la crisis. Y si [...]
17 abril, 2011 at 10:19 pm
[...] día en que el Gobierno japonés elevó el nivel de alerta nuclear al máximo, el pasado 12 de abril, muchas de las reacciones populares de los japoneses [...]
17 mayo, 2011 at 11:00 pm
[...] el procedimiento clásico del Gobierno japonés del que ya hablamos en otro texto. Decir la verdad cuando ya no tiene efecto, o cuando “el pueblo está psicológicamente [...]
18 mayo, 2011 at 9:42 pm
[...] el procedimiento clásico del Gobierno japonés del que ya hablamos en otro texto. Decir la verdad cuando ya no tiene efecto, o cuando “el pueblo está psicológicamente [...]
6 junio, 2011 at 9:10 am
Bueno, en occidente tampoco hay democracia, es oligarquía. Los ciudadanos pintamos poco: nos engañan dejándonos votar cada 4 años para tenernos contentos, pero en realidad somos un cero a la izquierda.
Muy buen artículo, un saludo