Cerezos en flor (y 2)
19 abril, 2011
Hay un antiguo juego de cartas japonés basado en una antología poética del periodo Heian (siglos VIII-XI).
En esa antología, llamada Hyakunin Isshu (del siglo XII), hay cien poemas (waka) de cien poetas y poetisas relacionados con la Corte de la época.
Entre esos poemas hay versos dedicados a la amargura, la nostalgia, el desencuentro y la melancolía.
Esos sentimientos están expresados a través de paisajes.
Esos paisajes abarcan las cuatro estaciones.
Entre las cuatro estaciones está la primavera.
En la primavera está el cerezo.
Del cerezo y de la vejez escribe la cortesana Ono-no-Komachi (siglo IX), cuyas obras se recopilaron previamente en Kokinwakashu.
En su poema, Ono-no-Komachi dice así:
Los pétalos del cerezo han palidecido con la larga lluvia
Igual que mi belleza (….)
Pero es en Kokinwakashu donde el príncipe Ariwara-no-Narihira (825-880) mejor resume lo que simboliza esta flor:
Si no hubiera en este mundo ningún cerezo
Qué tranquila sería la primavera
En marzo de 2003, cuando el Gobierno de George W. Bush entró en guerra con Irak, mi abuelo, de 96 años, dijo mirando hacia su jardín:
- Si Bush pudiese contemplar los cerezos…
@tanaoshima Foto: Una carta representando a Ono-no-Komachi y su poema. ©Wikipedia.


17 abril, 2012 at 5:36 pm
Lo que dijo el abuelo es la sabiduría del entender; pero es que los gobernantes no disciernen entre la sabiduría y el poder. ¡Qué va a sentir un hombre de poder mirando los cerezos!, les queda grande esa alegría interna.