“Nunca había vivido un terremoto así, no de esa fuerza. A mí me pilló comprando, la gente dejaba sus compras y corría hacia la calle pero yo preferí terminar toda mi compra, compré mucho, muchísimo, y luego salí a la calle. Vi a mucha gente corriendo con maletas hacia la explanada del Palacio Imperial y el Parque de Hibiya. Caminé una hora hasta llegar a casa”.

Correo recibido desde Tokio el 15 de marzo de 2011.

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