19.000 barcos a la deriva
24 abril, 2011

El tsunami que arrasó parte del litoral del Norte de Japón destruyó miles de barcos y arruinó la costa. Las informaciones hablan de 19.000 barcos destruidos por el terremoto, muchos de ellos perdidos para siempre. El puerto de Kesennuma (provincia de Miyagi), uno de los más activos del país y centro pesquero que abastece a todo el archipiélago, es un mar de escombros.
En Kesennuma hay barcos hechos migajas, otros totalmente abrazados o inertes en un cementerio de astillas. Allí había uno de los criaderos de ostras más importantes del archipiélago. Desapareció bajo el tsunami.
Masao Hatakeyama tiene 74 años y trabaja en el mar desde siempre. Su barco yace entre tejados de casas destruidas. Con un crédito de 10 millones de yenes había comprado su barco. Pensaba que sus hijos y nietos podrían vivir también del mar. Ante el desolador paisaje de lo que hasta ahora había sido su vida y ya no es, se resigna y no quiere volver al mar.
Se siente miserable por su decisión. Mineko, su esposa, tampoco quiere volver al mar. El mar ha dejado de ser su medio de vida y es su pesadilla, dice resignada.
Shigeyasu, otro pescador de Kesenmuma, tiene 67 años. Lleva en el cultivo de ostras desde hace cinco décadas. Quiere volver al mar, lo hará por sus nietos, pero calcula que necesitará 200 millones de yenes para restablecer su negocio.
El señor Kinone es un pescador de la isla de Hokkaido. Su enorme barco pesquero Shinnomaru fue arrastrado y abrasado por las llamas. Un barco de estas dimensiones cuesta 8.000 millones de yenes. Tiene la intención de reconstruirlo.
La provincia de Miyagi ha perdido más de 4.000 millones en el negocio pesquero. En el momento de la tragedia, 38 barcos procedentes de Aomori, Toyama y Hokkaido fueron totalmente destruidos. La reconstrucción de la dañada industria pesquera, dice el profesor Suenaga de la Universidad de Keiyou en Tokyo, es una tarea de todo Japón.
La captura del congrio ha sido prácticamente desechada por la radiación. En el gran mercado de Tsukiji, en Tokio, este pescado permanece horas y horas a la espera de un comprador. Antes del terremoto desaparecía antes de que amaneciera en la capital japonesa.
Foto: Un soldado de las Fuerzas de Autodefensa japonesas busca a los desaparecidos en el tsunami en la ciudad portuaria de Kesennuma. ©Wikipedia.
Profesores en acción
14 abril, 2011
Ha pasado más de un mes y la zona devastada sigue siendo una montaña de escombros. Los voluntarios trabajan ayudando a restaurar las pocas casas que se han mantenido en pie tras el tsunami. Las limpian por dentro, las arreglan, hacen trabajos de carpintería y fontanería. El objetivo es volver a dejarlas habitables. Ya no se aconseja vivir ahí, pero las personas mayores que siguen en los refugios sólo piensan en volver a su casa.
Un grupo de profesores de inglés afincados en Miyagi ha decidido ayudar a recuperar las clases en las zonas afectadas. De ahí nació Teachers for Japan. En su página web se pueden ver vídeos sobre cómo trabajan los voluntarios, o simplemente apreciar el nivel de destrozo de municipios como Nobiru, en Higashi Matsushima.
Carta desde Sendai
11 abril, 2011

Un amigo nos pone en contacto con Waka, una japonesa que vive y trabaja en Sendai. A través de sus cuentas de Twitter, Twitpic y Flickr nos hace llegar mensajes (en inglés) e imágenes sobre su vida en la desastrada provincia de Miyagi. Nos habla de las fuertes réplicas (sísmicas) que sacuden la ciudad y de la pena que le da ver cómo su pueblo natal, Ishinomaki, es ahora un montón de escombros. La casa de sus abuelos, dice, desapareció bajo el tsunami.
Éstas son algunas de sus palabras:
Como todos vosotros sabéis un gran terremoto sacudió la zona en la que vivo, Miyagi, el 11 de marzo. Mi pueblo natal, Ishinomaki, fue barrido por el tsunami, como muchos otros lugares de Tohoku. Nunca pensé que Ishinomaki quedaría así.
Es tan triste ver cómo todos esos lugares familiares han desaparecido.
Mi ciudad, Sendai, también quedó dañada por el terremoto pero la vida va mejorando día a día. Sólo tenemos problemas para conseguir petróleo, gas (para agua caliente y cocina) y transporte. Pero fuera de Sendai la situación sigue siendo difícil y seria. Especialmente en la costa, donde necesitan más ayuda y suministros. Agradecemos todo el apoyo que nos puedan dar [a través de donaciones].
¡Gracias!
Foto: El municipio de Ishinomaki después del tsunami. ©Waka
Historias de la televisión japonesa
3 abril, 2011

En el pueblo de Matsushima, provincia de Miyagi, hay un enorme acuario llamado Marinepia. Cuando recibieron la alerta de tsunami tuvieron tiempo de evacuar a las focas. No pudieron hacer nada por la ballena y murió.
Dice la cuidadora que las focas están contentas y han recuperado el apetito, pero que han adelgazado mucho. También dice que están arruinados. Han perdido la clientela y no hay dinero para reparar los daños y reanudar el espectáctulo.
En la ciudad de Miyako, informa la NHK, el tsunami alcanzó 37,9 metros. En 1896 una ola de 38,2 metros golpeó otra ciudad de la misma provincia, Iwate. Se considera la mayor ola que ha sufrido Japón.
En Sendai un joven llamado Wakabayashi ha emprendido una campaña de ayuda que consiste en prestar su bañera a los refugiados. Lo que necesitan ahora es un buen baño, dice. Ya se sabe la importancia que tiene el baño diario para los japoneses: purificación, un momento de paz, la charla si el baño es colectivo. Algunos refugiados llevan ya tres semanas sin bañarse.
En la ciudad de Ofunato un pescador de ostras que llevaba 12 años pagando el crédito del barco se quedó sin él. Lo destruyó el tsunami. Dice que va a volver a la mar a buscar ostras, que es lo suyo. De momento, para ganar dinero ha abierto un chiringuito de ‘yakisoba‘.
Las casas están medio en ruinas o abandonadas, y empieza a haber los primeros saqueos. Para la comarca la pérdida económica es un segundo tsunami.
En la televisión, en los medios de comunicación japoneses, recogen los problemas de la gente: las historias de los que llevan a la orilla del mar toda su vida y no se quieren separar de la costa, y los testimonios de quienes se han ido a otro lugar en busca de trabajo y no quieren volver a ver el mar. Hay dos tipos de daminificados: el que piensa que el mar es su ‘furusato‘, y los “nuevos” que no quieren volver a ver el mar.
¿Y el Gobierno? Algunos medios de comunicación aseguran que no se está haciendo cargo de los damnificados. Darle una casa prefabricada a los que han perdido todo no es la solución, se quejan. El Gobierno, siguen, no se involucra en nada y no declara abiertamente ni esto ni lo otro. La gente de las zonas afectadas está empezando a perder la paciencia.
Fotografía: Miyagi bajo el tsunami, imagen de la cadena de televisión NHK
Japón, diez días después del terremoto
20 marzo, 2011

Hablo con Kumiko y me dice que han encontrado a su familiar de Miyagi. Está vivo. Lleva una semana sin poder bañarse, pero está vivo. Le cuenta que la gente está yendo a trabajar sin haberse bañado ni duchado porque no hay agua caliente. Los primeros cinco días ni siquiera tuvieron agua. Siguen sin luz y hace mucho frío. Pero está vivo.
Mi tío llama y llama pero no contestan. Son amigos de cuando trabajaba en Sendai (Miyagi). Gente de pequeños municipios de la costa con la que hacía negocios. Ninguno de ellos está localizado, y ya han pasado diez días. No hay muchas esperanzas.
Mi primo me dice, desde Tokio, que la situación aún no es estable, pero que ha mejorado. Su hijo, de cuatro meses, aún no puede salir a la calle por la radiactividad, a pesar de que es muy baja (en Tokio).
Un bombero describe en la televisión japonesa cómo han sido las labores de enfriamiento de los reactores. No puede contener las lágrimas.
Un experto en tsunamis vuelve a la zona devastada (Miyagi) después de haber estudiado la actividad sísmica de esa región durante años. Llora.
Un hombre vuelve a su antigua casa en Minami Sanriku (Miyagi), de la que sólo quedan algunas vigas de madera. Limpia con un rastrillo en busca de algo que se pueda llevar. “Nada, ni un recuerdo”, dice. Está llorando.
Una madre que busca a su hijo.
Un hombre que se reencuentra con su mujer y su recién nacido.
Una abuela que ha sobrevivido.
Un joven que se recupera en el hospital después de haber luchado contra la ola para salir a flote.
Juraría que todos ellos están llorando, pero algunos expertos españoles afirman que los japoneses nunca lloran en público (!).
*Este blog debería llamarse Notas de Miyagi por rendir un homenaje a la provincia que más víctimas ha tenido. Pero el peligro nuclear ha eclipsado al desastre natural y ha situado a Fukushima en el centro de todas las miradas. ¿Se acordará alguien de Miyagi?
@tanaoshima Foto: Sendai tras el tsunami. ©Wikimedia Commons.
Japan Times, 14 de marzo
14 marzo, 2011

“Inyectan agua en el reactor de Fukushima. La cifra de fallecidos podría superar los 10.000 en Miyagi”. Portada de Japan Times el 14 de marzo de 2011.

