Viajero en Tokio

31 marzo, 2011

La mañana del 1 de abril la agencia de noticias Kyodo transmitió tres noticias destacadas:

Más signos de contaminación radiactiva grave en la central nuclear de Fukushima y en los alrededores. Las aguas subterráneas tienen una contaminación 10.000 veces superior al límite legal.

Un informe del Ministerio de Asuntos Exteriores del Gobierno japonés se refiere a la situación tras el terremoto, el tsunami y la crisis nuclear como “la mayor cisis nacional desde el periodo de posguerra“.

Arranca la campaña electoral en 41 provincias japonesas y 15 ciudades para las asambleas locales. En las provincias de Iwate, Miyagi y Fukushima los comicios se han pospuesto por el terremoto.

El mismo día, recibimos este breve testimonio de un viajero que vuelve a Japón después de casi un mes en Estados Unidos. Aterriza en Tokio y anota su impresiones:

Tokio presenta un aspecto triste y con la sombra de una tragedia. El aeropuerto vacío de gente, las tiendas vacías de clientes, los “conbinis” [tiendas abiertas las 24 horas] han perdido esa algarabía de bazar cómodo. Hay una clarísima falta de vitalidad y una clarísima presencia de abatimiento. Las noticias aquí no son tan ‘impresionantes’ como afuera, insisten que no es grave la situación, que la radioactividad no es dañina y que se puede hacer vida normal. Los del Norte están comiendo pescado de la zona, y degustándolo. ¿Se entiende esto??

Fotografía: azafatas de Japan Airlines (JAL) en una imagen de 1951.
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