Enlaces, 25 de abril
25 abril, 2011

Algunas de las principales informaciones e historias que estamos leyendo:
- You Are Here: Writing for Tohoku. Libro electrónico que recopila testimonios de 61 escritores, editores y diseñadores que viven o han vivido en Japón y cuentan su experiencia y recuerdos. El dinero recaudado con la venta se dona a Japón. El primer capítulo se puede descargar aquí (pdf).
- Japanese orders for noodles, water soar in South Korea (Asahi). La exportación a Japón desde Corea del Sur de productos como fideos instantáneos o agua mineral es un 50% mayor a la que se registraba en el mismo periodo del año pasado, según datos oficiales del Gobierno surcoreano.
- Schoolboy’s diary reveals struggle of losing father in tsunami (Mainichi). Yuta Hakoishi, un niño de 12 años, ha recogido en un diario sus sentimientos tras perder a su padre en el tsunami del pasado 11 de marzo. El diario Mainichi News ha publicado un extracto del diario.
- El manga sobre Fukushima está escrito desde 1988 (El País). Un viejo cómic sobre una catástrofe nuclear en Japón suma más de 200.000 lecturas en Internet.
- Toyota podría caer al tercer puesto entre los fabricantes (El Mundo). La producción local de Toyota bajó un 62,7% en marzo, mientras que la segunda de Japón, Nissan Motor Co, dijo que cayó un 52,4 %.
19.000 barcos a la deriva
24 abril, 2011

El tsunami que arrasó parte del litoral del Norte de Japón destruyó miles de barcos y arruinó la costa. Las informaciones hablan de 19.000 barcos destruidos por el terremoto, muchos de ellos perdidos para siempre. El puerto de Kesennuma (provincia de Miyagi), uno de los más activos del país y centro pesquero que abastece a todo el archipiélago, es un mar de escombros.
En Kesennuma hay barcos hechos migajas, otros totalmente abrazados o inertes en un cementerio de astillas. Allí había uno de los criaderos de ostras más importantes del archipiélago. Desapareció bajo el tsunami.
Masao Hatakeyama tiene 74 años y trabaja en el mar desde siempre. Su barco yace entre tejados de casas destruidas. Con un crédito de 10 millones de yenes había comprado su barco. Pensaba que sus hijos y nietos podrían vivir también del mar. Ante el desolador paisaje de lo que hasta ahora había sido su vida y ya no es, se resigna y no quiere volver al mar.
Se siente miserable por su decisión. Mineko, su esposa, tampoco quiere volver al mar. El mar ha dejado de ser su medio de vida y es su pesadilla, dice resignada.
Shigeyasu, otro pescador de Kesenmuma, tiene 67 años. Lleva en el cultivo de ostras desde hace cinco décadas. Quiere volver al mar, lo hará por sus nietos, pero calcula que necesitará 200 millones de yenes para restablecer su negocio.
El señor Kinone es un pescador de la isla de Hokkaido. Su enorme barco pesquero Shinnomaru fue arrastrado y abrasado por las llamas. Un barco de estas dimensiones cuesta 8.000 millones de yenes. Tiene la intención de reconstruirlo.
La provincia de Miyagi ha perdido más de 4.000 millones en el negocio pesquero. En el momento de la tragedia, 38 barcos procedentes de Aomori, Toyama y Hokkaido fueron totalmente destruidos. La reconstrucción de la dañada industria pesquera, dice el profesor Suenaga de la Universidad de Keiyou en Tokyo, es una tarea de todo Japón.
La captura del congrio ha sido prácticamente desechada por la radiación. En el gran mercado de Tsukiji, en Tokio, este pescado permanece horas y horas a la espera de un comprador. Antes del terremoto desaparecía antes de que amaneciera en la capital japonesa.
Foto: Un soldado de las Fuerzas de Autodefensa japonesas busca a los desaparecidos en el tsunami en la ciudad portuaria de Kesennuma. ©Wikipedia.
Japón, nivel 7
12 abril, 2011

Cuando Richard A. Muller, en una entrevista publicada hace unos días en El Mundo, ponía la central de Fukushima como ejemplo para explicar por qué la energía nuclear es segura, supongo que no contaba con las últimas noticias del Gobierno japonés. Muller decía que la central lo había aguantado todo.
Todavía no había llegado el 12 de abril. La mañana del martes, un mes después del terremoto de Tohoku y Kanto, se incrementó el nivel de severidad de la crisis nuclear de Fukushima de 5 a 7, el mismo que Chernóbil. También se confirmó, aunque no estuviera previsto hacerlo, que las noticias en Japón suceden en cámara lenta.
Me pregunto qué está pasando realmente, si conocemos realmente la profundidad de la crisis. Y si pensará de la misma forma el físico Muller.
Recibimos mensajes familiares de celebración de la floracion del cerezo, el ‘hanami’. Con la primavera ha comenzado la temporada de béisbol. Igual que ocurrió hace unos días con un futbolista brasileño afincado en Japón, uno de los jugadores extranjeros del equipo de Sendai ha renunciado a su puesto en el equipo por el temor a la radiación. Ha vuelto a su país.
También nos llegan los temores a que las noticias, que al final siempre se conocen, desvelen que la situación es más peligrosa de lo que se creía. Ha habido tantos escándalos que siguieron el mismo patrón en Japón que en este caso, donde la tragedia es mayor que nunca, tampoco sorprendería que volviera a ocurrir lo mismo.
A lo largo del martes, de nuevo el 12 de abril, el Gobierno y los directivos de Tepco se han enredado en un confuso discurso para explicar lo que difícilmente se puede llegar a entender: por qué se ha tardado un mes en confirmar que las filtraciones de radiación son mucho mayores que las que se estaban comunicando desde hacía semanas. Por paternalismo, para evitar el pánico de la población, por cualquier razón menos la de cumplir con las obligaciones esenciales hacia los ciudadanos.
Un artículo publicado en ‘Nature’ aporta, entre tanta confusión, un poco de claridad: “De por qué Fukushima es y no es Chernóbil”, reza el título. La aparente confusión del titular no es tal sino el reflejo de la situación.
La información de la NHK, la cadena pública, cita a la International Atomic Energy Agency para ratificar el análisis realizado por el Gobierno japonés, que coloca el accidente de Fukushima en una escala menor al de 1986 de Chernóbil. “Gambaro nippon”, reza un rótulo de la torre de Tokio. “Ánimo, Japón”.
Un mes después del terremoto y el tsunami, se celebra el ‘hanami’. Como ha pedido una vez más el primer ministro Naoto Kan, la población hace lo posible por recuperar la normalidad y no mirar el dorso de las etiquetas de los alimentos. Pero cada vez es más difícil. Me pregunto si el físico Muller ha cambiado de opinión.
@cmdelaserna / Foto: ‘Hanami’ en el río Kamo, wikipedia
Quiosco del domingo 10 de abril
9 abril, 2011

Un mes después del terremoto, éstos son los principales titulares que recogen los periódicos japoneses (en la edición online del domingo 10 a las 10.20 de la mañana, hora japonesa):
- Asahi Shinbun: Los ’50 de Fukushima’ continúan una lucha dura e insegura. Los técnicos que trabajan en la central nuclear Nº1 de Fukushima para intentar contener los escapes radiactivos (los “50 de Fukushima”, como han sido bautizados por los medios extranjeros), siguen en una situación penosa, trabajando en un entorno muy inseguro desde el amanecer hasta altas horas de la noche y sin apenas tiempo para hablar con sus familias, dice el principal diario japonés.
- Yomiuri Shinbun: El accidente nuclear [de Fukushima] podría superar al de Three Mile [Island]. Según el segundo periódico de Japón, el comité de la Escala Internacional de Acontecimientos Nucleares (INES) está estudiando elevar el nivel de peligro a 6, por encima de Three Mile Island y sólo superado por Chernóbil.
- Mainichi Shinbun: Tokyo Disneyland reabrirá sus puertas el día 15 [de abril]. El popular parque temático situado a las afueras de la capital japonesa cerró a raíz de los apagones programados por Tepco, cuenta el rotativo.
- Tokyo Shinbun: Fallece Sidney Lumet, director de ‘Doce hombres en pugna’. El diario se hace eco de la muete del cineasta estadounidense.
Foto: Tokyo Disneyland. ©Wikipedia.
Carta desde Nagasaki
4 abril, 2011

Creo que la radiactividad procedente de Fukushima va a elevar el riesgo de cáncer. Pero creo sobre todo que es el estrés generado por toda esta situación lo que puede causar el cáncer.
Yo nací 28 años después de la bomba atómica y todavía había elementos radiactivos [en Nagasaki]. Probablemente sigue habiéndolos. Una vez me dijo un conocido ruso que cuando fue a Nagasaki se empezó a encontrar mal.
¿Tú crees que ahora la radiación está llegando nuevamente a Nagasaki? Yo creo que no hay en Nagasaki nadie que piense que sí, pero nunca se sabe. Intento por si acaso no comprar verduras sospechosas.
Ahora la mayoría de los japoneses tiene miedo a la energía nuclear, así que supongo que las centrales se reducirán. Aumentarán los paneles solares. Hace tiempo, vi en la tele que los molinos [eólicos] japoneses no estaban funcionando como debían.
Dicen que mi hijo nacerá el 10 de abril.
Correo recibido de Nagasaki el 3 de abril a las 8.36 am (hora de Nueva York). Foto: Vista de la ciudad de Nagasaki. ©Wikipedia.
Viajero en Tokio
31 marzo, 2011

La mañana del 1 de abril la agencia de noticias Kyodo transmitió tres noticias destacadas:
Más signos de contaminación radiactiva grave en la central nuclear de Fukushima y en los alrededores. Las aguas subterráneas tienen una contaminación 10.000 veces superior al límite legal.
Un informe del Ministerio de Asuntos Exteriores del Gobierno japonés se refiere a la situación tras el terremoto, el tsunami y la crisis nuclear como “la mayor cisis nacional desde el periodo de posguerra“.
Arranca la campaña electoral en 41 provincias japonesas y 15 ciudades para las asambleas locales. En las provincias de Iwate, Miyagi y Fukushima los comicios se han pospuesto por el terremoto.
El mismo día, recibimos este breve testimonio de un viajero que vuelve a Japón después de casi un mes en Estados Unidos. Aterriza en Tokio y anota su impresiones:
Tokio presenta un aspecto triste y con la sombra de una tragedia. El aeropuerto vacío de gente, las tiendas vacías de clientes, los “conbinis” [tiendas abiertas las 24 horas] han perdido esa algarabía de bazar cómodo. Hay una clarísima falta de vitalidad y una clarísima presencia de abatimiento. Las noticias aquí no son tan ‘impresionantes’ como afuera, insisten que no es grave la situación, que la radioactividad no es dañina y que se puede hacer vida normal. Los del Norte están comiendo pescado de la zona, y degustándolo. ¿Se entiende esto??
Fotografía: azafatas de Japan Airlines (JAL) en una imagen de 1951.
Enlaces, 29 de marzo
29 marzo, 2011
Algunas de las principales informaciones que estamos leyendo:
- Massive rescue, cleanup efforts underway in Japan (Washington Post). Galería de imágenes de las tareas de rescate y reconstrucción que se están llevando a cabo en Tohoku.
- Twitter responds to the Japanese disaster (Pew Research Center). El 11 de marzo, el 66% de los enlaces en twitter fueron sobre el terremoto y el tsunami, de acuerdo con un trabajo realizado por el Pew Research Center’s Project for Excellence in Journalism.
- ¡Oh cielos, espinacas radiactivas! (El Mundo). El accidente de la central nuclear de Fukushima ha desatado un conjunto de comentarios, noticias, consejos y precauciones a tomar ante los posibles riesgos y peligros de la radiación. Antoni Trilla, jefe del Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona, resuelve las dudas.
- El abandono de Japón (El País). Michel André, profesor y director del Laboratorio de Aplicaciones Bioacústicas de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), reflexiona sobre la crisis japonesa.
(Esta información se actualiza a lo largo del día. ¿Tienes alguna sugerencia? Envíanos tus enlaces a través de nuestra página de Facebook)
Carta desde Amsterdam
25 marzo, 2011

Soy oriunda de Fukushima (ciudad). Mi abuela, mis padres y mi hermano llevan allí un restaurante de ramen. Mi hermano se casó el año pasado y acaba de tener un hijo, de modo que él y su mujer se mudaron con el bebé a casa de mis padres.
Nuestra casa no sufrió ningún desperfecto con el terremoto y toda mi familia está sana y salva, pero mi hermano, que siempre se ha opuesto a la central nuclear, ha dejado su trabajo y se ha ido a casa de unos amigos en Saitama.
Mis padres, que tenían pensado legar el restaurante a mi hermano, se han quedado de piedra con su decisión. Aun así, mis padres y mi abuela volvieron a abrir el restaurante hace dos días. Mi hermano tiene pensado trasladarse a la provincia de Shiga, donde han dispuesto viviendas para los damnificados de Fukushima.
Yo estoy en Holanda y lo único que puedo hacer por ellos es hablar con mi madre por el Skype todos los días. Rezo por que el problema de la central nuclear se solucione cuanto antes.
M. W.
Correo recibido desde Amsterdam el 25 de marzo a las 4.44 de la mañana (hora de Nueva York).
Foto: Linternas rojas anunciando ramen.
New York Times, 15 de marzo
15 marzo, 2011

“Aumenta la crisis nuclear en un asolado Japón tras la difusión de la radiación por el fuego en el reactor”. Portada del New York Times del 15 de marzo de 2011.
Chocolate Hershey’s
14 marzo, 2011

Hace unos meses entré con Hitoshi en uno de los numerosos Duane Reade de Nueva York, las enormes parafarmacias repartidas por la ciudad donde prácticamente a cualquier hora puedes comprar fármacos, algo de comida, pañales o un disfraz de Halloween. Hitoshi, nacido en Kamakura en 1948, fue a la estantería de los chocolates y compró una tableta de Hershey’s, con su inconfundible y centenario envoltorio marrón, grandes letras con el nombre de la marca y un rótulo escrito en el borde inferior: “Milk chocolate”.
El sabor, me dijo, sigue siendo el mismo. Lo recuerda de su infancia en Japón, cuando los soldados americanos lo repartían a los niños.
Con este tipo de gestos el ejército americano se ganó a las futuras generaciones de japoneses, ajenos al papel de esos soldados en la ocupación tras la derrota de Japón (vivida por sus muchos de sus mayores como una humillación insoportable). Para los niños, eran unos señores amables que repartían tabletas de chocolate.
No sé si la representación militar que tiene actualmente Estados Unidos en Japón -alrededor de 60.000 personas componen las US Forces Japan- tiene intención de repartir tabletas de Hershey’s mientras contribuyen a las labores de rescate y reconstrucción del país. Quizá no sería una mala idea.
En estas décadas su imagen se ha transformado. Instalados principalmente en el archipélago de Okinawa, desde hace años existe un movimiento que pide su salida permanente del país, espoleado por los escándalos que han protagonizado algunos de los soldados. Entre ellos, varias acusaciones de violación.
La operación de ayuda del ejército americano a Japón se llama “Operación Tomodachi”. La “operación amigo”.
El portaaviones estadounidense Ronald Reagan apoya las labores de rescate. Se instaló en principio en la costa de Sendai pero desplazó su posición inicial para reducir el riesgo de radiación tras las explosiones registradas en la central de Fukushima.
En una rueda de prensa celebrada el lunes 14 de marzo se ha confirmado la presencia de radiación en la ropa de varios soldados, y en la piel de uno de ellos, que atravesaron una nube de radiactividad en un helicóptero. El portaaviones, que realizó varias operaciones en un radio de 60 millas (unos 96 kilómetros) de la central de Fukushima, se ha desplazado a una zona más segura.
Las llamadas Fuerzas de Autodefensa japonesas, el ejército nipón, han movilizado también a 100.000 soldados para las labores de rescate. Una nota: se llaman “fuerzas de autodefensa” porque tras la guerra Japón perdió el derecho a tener un ejército, y su capacidad militar se camufla bajo este nombre.
La operación de rescate y ayuda es la mayor que se lleva a cabo en el país desde la Segunda Guerra Mundial. Todos los miembros de las US Forces Japan participan.
Estos días los recuerdos de la postguerra japonesa vuelven con fuerza. Como el sabor del chocolate Hershey’s.
@cmdelaserna / Foto: “Operación Tomodachi”. U.S. Air Force photo by Technical Sgt. Daniel St. Pierre/Released

