Carta desde Sendai
11 abril, 2011

Un amigo nos pone en contacto con Waka, una japonesa que vive y trabaja en Sendai. A través de sus cuentas de Twitter, Twitpic y Flickr nos hace llegar mensajes (en inglés) e imágenes sobre su vida en la desastrada provincia de Miyagi. Nos habla de las fuertes réplicas (sísmicas) que sacuden la ciudad y de la pena que le da ver cómo su pueblo natal, Ishinomaki, es ahora un montón de escombros. La casa de sus abuelos, dice, desapareció bajo el tsunami.
Éstas son algunas de sus palabras:
Como todos vosotros sabéis un gran terremoto sacudió la zona en la que vivo, Miyagi, el 11 de marzo. Mi pueblo natal, Ishinomaki, fue barrido por el tsunami, como muchos otros lugares de Tohoku. Nunca pensé que Ishinomaki quedaría así.
Es tan triste ver cómo todos esos lugares familiares han desaparecido.
Mi ciudad, Sendai, también quedó dañada por el terremoto pero la vida va mejorando día a día. Sólo tenemos problemas para conseguir petróleo, gas (para agua caliente y cocina) y transporte. Pero fuera de Sendai la situación sigue siendo difícil y seria. Especialmente en la costa, donde necesitan más ayuda y suministros. Agradecemos todo el apoyo que nos puedan dar [a través de donaciones].
¡Gracias!
Foto: El municipio de Ishinomaki después del tsunami. ©Waka
El taller del señor Suzuki
10 abril, 2011

Una amiga nos ha descubierto este blog. Su autor es un artista japonés, Yoshikazu Suzuki, que lleva un taller de pintura para niños en Fukushima, muy cerca de la central nuclear accidentada. Suzuki estuvo afincado en Cataluña durante los años 80 y 90. Ahora, casi un mes después del terremoto, el taller ha vuelto a abrir sus puertas. Los niños vuelven poco a poco a la normalidad, pero las fuertes réplicas sísmicas y la lluvia ligeramente radiactiva recuerdan día a día la magnitud del desastre que el dibujo les ayuda a superar.
Traducimos aquí su post más reciente (del 9 de abril).
Es un sábado lluvioso.
Una lluvia fina cae sin parar, sin cortarse. (…)¿Qué es lo que dicen que tiene la lluvia?
Los niños llegan bajo el paraguas. Se bajan del coche y los pocos pasos que tienen que dar y los tres escalones que tienen que subir lo hacen bajo el paraguas.
Cuando era pequeño
en los días de lluvia me subía a la bici
y me encantaba correr empapado en la lluvia.Ahora también me gusta mojarme en la lluvia.
Pero ahora (¿a partir de ahora?) es mejor no hacerlo.
¿Volverá el día en que pueda uno volver a mojarse placenteramente en la lluvia?
Le pido a esta lluvia que no para de caer que llegue pronto el día
en que podamos mirar al cielo
y dejar que la lluvia limpie nuestros sentimientos.Por la tarde pude ver a [mis alumnas] Kasumi y a Sumire.
Kasumi llegó muy seria y me dio un pálpito, pero utilizó para su dibujo unos colores muy suaves y blandos que me tranquilizaron un poco.Sumire ha tenido hoy su último día de clase.
Espero volver a verla pronto.
La próxima vez que la vea seguro que tendrá ya cara de niña mayor.
“¡Hasta pronto!”.
“No para de llover, ¿verdad?”
“Es una lluvia que hace presagiar que va a seguir cayendo sin parar, ¿verdad?”Y en sus ciudades, ¿también llueve sin parar?
Las ciudades mojadas por la lluvia tienen algo que nos vuelve expectantes.
Como una pequeña visita de la primavera.En cualquier momento, por pequeña que sea,
a mí me parece maravillosa.Como una primavera
pequeña
pequeña
que cae del cielo.

