Cerezos en flor

18 abril, 2011

Nos llegan buenas noticias de la región de Tohoku: ¡han florecido los cerezos!

Eso es siempre noticia en Japón. En años normales, ha sido portada en los periódicos: es de máximo interés nacional. Este año, en Tokio, donde florecieron un poco antes, el diario Asahi Shinbun tituló así una de sus fotos: “Son tiempos tristes, pero los cerezos están en flor”.

El Hanami es la fiesta de la floración. Consiste en ir a contemplar los cerezos en flor. Las zonas más cálidas de Japón ya están teniendo su Hanami o lo han tenido ya, y ahora le está llegando el momento al devastado noreste.

En cuatro municipios de la provincia de Iwate (Rikuzentakata, Ofunato, Kamaishi y Otsuchi) han puesto servicios turísticos gratuitos para poder asistir al espectáculo de la floración entre los días 25 y 30, cuando estarán los cerezos en su apogeo.

Se espera que participen 1.200 personas que viven en los refugios temporales de estos municipios. El objetivo, como dice el Mainichi Shinbun citando a una fuente oficial,  es “ayudar a que [los cerezos] reconforten anímicamente a la gente”.  El paquete incluye la visita a unos baños termales, comida y Hanami.

El dolor causado por la naturaleza encuentra consuelo en la naturaleza.

El pinar

15 abril, 2011

La ciudad de Rikuzentakata, en la provincia de Iwate, era conocida por su pinar. Unos 70.000 pinos bordeaban la playa en una barrera natural contra el viento. Era el orgullo de la ciudad, el lugar de recreo, de relajo y de inspiración. Prácticamente todos los habitantes de Rikuzentakata tienen algún recuerdo del bosque.

El pino, en Japón, simboliza la longevidad. El tsunami se tragó el pinar y arrancó los árboles uno por uno. Los dejó desgajados, desenraizados, tumbados en el suelo como parte de los escombros.

Sólo uno sobrevivió. En medio de la catástrofe, el único pino que se mantiene en pie se ha convertido en símbolo de la supervivencia y reconstrucción de la ciudad. Sin embargo, su vida también corre peligro. El exceso de salinidad en el agua que lo nutre lo está ahogando poco a poco.

El profesor Suzuki, como se le conoce, siempre organizaba acampadas con sus alumnos en el pinar. Ahora es él quien ha dado la voz de alarma y está reuniendo fondos para savar el pino.

Los supervivientes del tsunami se dirigen al devastado pinar desde sus refugios para tomar fotografías del último ejemplar. Le piden fuerza y ánimo. La imagen del pino erguido les hace olvidar el cementerio de escombros que tienen que pasar para acceder a él.

Foto: El pinar de Rikuzentakata (arriba). Una montaña de escombros dejados por el tsunami (abajo). ©Wikipedia
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