El horizonte

28 marzo, 2011

Al cabo de tres semanas la crisis que afronta Japón tras el desastre natural del 11 de marzo parece consolidada más que en vías de solucionarse. No se observan salidas claras y definidas y predomina un cierto caos propio del ritmo de los acontecimientos. ¿Es posible establecer alguna fecha, un horizonte, para que el país recupere una cierta normalidad? ¿Es realista a medio plazo esta aspiración?

El desconcierto y la sensación de que el Gobierno está superado por los acontecimientos parecen inevitables.

Las labores de rescate: el debate es la conveniencia de crear un organismo centralizado e independiente que gestione las labores de ayuda y reconstrucción de bienes e infraestructuras a partir de la implicación de las autoridades locales. Según una información publicada en la edición en inglés del diario Mainichi Daily News, en las zonas más afectadas por el tsunami el acceso a bienes básicos resulta todavía complicado (otros medios han publicado informaciones similares en la última semana).

Se estima que hay unas 500.000 personas que han perdido sus casas como consecuencia del terremoto. La mayoría está alojada en refugios a la espera de que se encuentre una solución permanente a su situación.

El drama personal es también el de toda una región desnaturalizada tras el tsunami. Japón parece obligado a mirar hacia el Oeste del país, que observó el terremoto sin sufrir sus consecuencias y puede ver con cierta distancia la crisis de Fukushima. Para ello, tendría que adoptar una serie de medidas con profundas implicaciones para el futuro del archipiélago y las reformas, en Japón, si llegan acostumbran a hacerlo con lentitud.

(Un apunte: en el sector automovilístico, por citar otro ejemplo del impacto del terremoto sobre las infraestructuras, la falta de suministros está provocando la mayor crisis del sector nipón en toda su historia, según Koji Endo, director de Advanced Research Japan).

La crisis nuclear: la confusión en torno a la evolución de la planta de Fukushima tras el tsunami enfatiza el carácter caótico de la situación. Se desconoce realmente la gravedad de las filtraciones al agua del mar y un plazo estimado, si es posible establecerlo, para el control de la situación de emergencia en los reactores.

Tepco actualiza la información sobre la central y se desdice con tanta frecuencia -un paso para adelante y otro para atrás- que resulta complicado establecer un juicio claro sobre la situación de los reactores y su evolución. Estos días se confirmó la exposición de varios trabajadores a elevados niveles de radiactividad sin su conocimiento y mientras llevaban insuficiente protección. También se confirmaron las filtraciones al mar.

Las críticas a la gestión son ya habituales en la prensa extranjera y, de forma más o menos velada, en los representantes de organismos internacionales y en la prensa japonesa. Un artículo en ‘Le Monde‘ acusa al ‘lobby nuclear’ de silenciar al Gobierno japonés.

El horizonte: en este desconcierto, el anuncio de la reanudación del trayecto de Tohoku del tren bala para finales de abril es una buena noticia y un motivo de esperanza. Poco a poco, paso a paso, se están arreglando los daños registados en 1.200 puntos del trayecto. De momento se han resuelto alrededor del 45% de las incidencias.

El tren bala volverá en abril. Quizá la reanudación de las actividades del ‘Shinkansen’, dentro de un mes, sea el signo de que el caos de estos días está ya superado. Queda un largo mes todavía para ver si este horizonte es realista.

@cmdelaserna / Foto: Imagen del ‘shinkansen’, el tren bala. Wikipedia
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